La Postura Saludable 2.0

La silla de oficina es uno de los enseres más importantes del lugar de trabajo. Fuerza a mantener una postura correcta y a que la circulación sea adecuada. Debe respetar las curvaturas normales de la espalda y se debe adaptar a la persona, por lo que debe ser regulable. Para que la silla de oficina sea saludable, su diseño debe responder a criterios ergonómicos y no sólo a los puramente estéticos, de modo que el usuario encuentre en el asiento el apoyo que necesita mantener una postura correcta y confortable.

Además de adaptarse a la complexión física de sus usuarios y favorecer la actividad que estos realizan, lo que les permitirá adoptar la postura correcto en todo momento.

Requisitos de una silla saludable

La silla de oficina debe adaptarse a su usuario. Deberá estar dotada de giro, movilidad, regulación de altura del asiento, regulación de altura del respaldo -para un apoyo lumbar correcto- y regulación de altura de los reposabrazos. La altura del asiento debe permitir apoyar firmemente los pies en el suelo, sin apreciar una presión excesiva en la parte inferior de los muslos, cerca de las rodillas.

Respaldo

Debe posibilitar el adoptar una postura erguida, brindando apoyo al tronco en su totalidad. Es particularmente importante el apoyo del área lumbar. El respaldo no debe ser demasiado ancho en su parte superior, para que no reste movilidad a los brazos. Debe disponer de cierta curvatura, visto lateralmente, para adaptarse a la forma de la espalda. Igualmente, se recomienda la posibilidad de regular en altura el respaldo o, en su defecto, la regulación del área más saliente de la curvatura lumbar del respaldo, de modo que la altura del apoyo lumbar varíe entre un rango de, al menos, 6 cm

Profundidad del asiento

La regulación de profundidad de asiento puede ser importante para que personas de distinta estatura se apoyen cómodamente en el respaldo.

La silla debe ser segura
Las sillas de oficina de trabajo deben ser giratorias y sus bases han de estar dotadas de 5 radios para evitar su vuelco. El centro de gravedad de la silla de oficina más el usuario no debe quedar fuera de la superficie ocupada por la base en ninguna de las posturas ‘límite’ que se adopten, desde la posición de sentado en el borde delantero del asiento, con el cuerpo inclinado hacia delante, hasta la posición de máxima inclinación, hacia atrás del respaldo. Un desplazamiento fortuito de la silla de oficina en el momento en el que el usuario va a sentarse podría ser peligroso; para evitarlo existen sistemas de ruedas ‘autofrenadas’ que no avanzan cuando no hay nadie sentado en ellas. 

La silla de oficina debe posibilitar una posición sentada dinámica
Debe adaptarse a los movimientos del usuario. Se recomiendan sistemas que permiten la sincronización de movimientos asiento/respaldo y consigan que el usuario no perciba ninguna fricción en la espalda.

Brazos regulables

Los reposabrazos son convenientes para dar apoyo y descanso a los brazos y antebrazos. Un buen apoyo de brazos reducirá la sensación de fatiga en el área cervical. Su longitud debe ser algo menor que la del asiento para que no impida acercar la silla a la mesa. Además, deben ser gruesos y no deben tener bordes agudos.

Además de la regulación de altura, es interesante que la anchura del brazo sea también regulable y que los brazos puedan girar para que el usuario pueda colocar los brazos en distintas posiciones, favoreciendo de este modo que realice cómodamente tareas diferentes.

El asiento no ha de ser excesivamente blando

Debe ser mullido, pero proporcionar un apoyo firme en toda su superficie. Los bordes delanteros del asiento han de disponer de curvatura adecuada para no oprimir la pierna por su parte inferior y no obstaculizar la circulación de la sangre en las piernas. El tapizado y los materiales utilizados en el respaldo, como la rejilla, han de ser transpirables.